viernes, 10 de agosto de 2018

TUS PIES DESNUDOS EN LA PLAYA DE VILADECANS



Tus pies desnudos sobre la arena blanca
se dejan acariciar por el agua,
tus pies desnudos sobre nuestra arena blanca
se dejan acariciar por nuestra playa
y saludan a Lola.

Tus pies desnudos, eterno masculino,
que a veces piensan en escapar.
Frente a ellos rompen las olas.

Y es tan difícil de amar esta playa,
y es tan difícil de entender este lugar,
y son tan difíciles de acariciar tus pies huidizos,
y es tan difícil de soportar este oscuro verano,
y hay sangre en mi bañador pero no la ves,
y qué blanca está mi playa y cómo invita al sueño,
y Lola no se marcha, tiene los ojos muy abiertos
y nos mira, siempre nos mira.

Ojalá pudiéramos salir de este laberinto ahora mismo tú y yo,
sin consecuencias, y dejar a Lola dentro,
con el monstruo de Shelley 
para que sea ella quien lo alimente y no nosotros.

Tus pies desnudos sobre la arena blanca,
mi pequeña caja de plata, mi Amour Fou,
mi rey solemne y sombrío, mi herida, mi tristeza,
mi conversación y mi dedicatoria,
mi Romeo nocturno, mi serie negra,
mi huida a Egipto y mi desembarco griego.

Tus pies desnudos sobre la arena blanca
a veces me mienten y a veces me besan
y besos y mentiras conviven con el agua,
con la religión, con la poesía, con el ruido de este mundo,
con algas, medusas y cuerpos extraños,
¡qué hermosos son tus pies, qué encantadores!
Amo tus pies compasivos y misericordiosos
y también los temo,
con todas mis fuerzas hago las dos cosas
mientras me despido de Lola;
Lola que se aparece todos los veranos
como un cadáver en un Ford,
Lola agredida, Lola casada, Lola la Loca,
Lola y los policías, siempre Lola,
Lola por todas partes
como un juez sabio que instruye a su pueblo,
la terrible Lola, que siempre nos ofrece
su hospitalidad en verano.

Tus pies desnudos sobre la arena blanca,
tan cerca y tan lejos de mis pies,
comprendiendo que ningún hombre ni ninguna mujer
lo pueden todo: ni siquiera nosotros.

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