domingo, 13 de agosto de 2017

EL FUTURO



Recuerdo que hace casi treinta años
cuando estudiaba en Bachillerato
teníamos amenazas de bombas cada dos por tres
en el instituto.
Nos desalojaban
y nos quedábamos sentados en los bancos de
Plaza Cataluña,
mirándonos los pies.

Alguno de nosotros preguntaba,
¿tenéis miedo de que algún día sea verdad?
Nadie contestaba.
Éramos niños de colegio
y podían desalojarnos veinte veces al año
o más.
Yo hubiera preferido ir a clase tranquila,
aprender más,
no hacerme tantas preguntas.
Pero tocó lo que tocó.

Ahora, treinta años después,
no soy una colegiada asustada
y no pienso someterme a la misma amenaza:

Espero que el futuro no tenga piedad con vosotros.




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