viernes, 6 de noviembre de 2015



El amor se duerme
con los años,
se silencia
como la historia
de Cipión[1].
El amor se vuelve
ciego
con la edad
y, sin embargo,
puede observar
todo lo que le rodea.
El amor.
¡Mirad! ¡Mirad allí!
Miradlo cómo se desvanece.
Parece amor,
pero no lo es,
es solo una sombra
que se aleja
a través del pórtico.





[1] Hace referencia al perro Cipión, protagonista del relato El coloquio de los perros, de Miguel de Cervantes.

Del poemario Arte nuevo de escribir poemas

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. El amor que se duerme
    es sólo amor apóstata.
    Busca un loco, un científico
    que sepa transferir el ADN
    del amor que me sobra
    (yo te lo prestaré a interés cero)
    y podrás entender que amor no es horizonte,
    amor es paso ahora, luego otro
    y otro paso después. No hay más misterio.

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