miércoles, 5 de agosto de 2015

Imagining Copenhague




¿Recuerdas, amor,
las vistas desde la ventana
de la habitación
del hotel Scandic Copenhague?

¿Recuerdas que paseamos
bajo la lluvia
buscando esa taberna danesa,
el Klubben,
bajo la pista de
la poeta Tove Ditlevsen?

Tú decías, «estamos cerca»
y yo corría
bajo la lluvia,
y llegamos empapados
y encontramos
su foto en la puerta
y la puerta cerrada.

Y aquello me pareció
un mal augurio,
«la poesía te moja
y te desahucia»,
y tú me llevaste
de la mano,
bajo la lluvia torrencial,
a un restaurante italiano,
el Mama Ludbas,
y allí comimos
una ensalada caprese
y un filete al tartufo
bajo la luz de una vela
y brindamos
con vino rosado
con hielo.

Yo te regalé
un trozo de papel
con unos versos
de Tove:

«Tú y yo, y yo y tú, y no existe otra cosa—
si quieres saber quién soy, pregunta a las verdes
olas,
como ellas, sin compromiso, jamás sé lo que deseo.
La noche es buena y caliente, y el pecado
a nadie importa».

Al salir del restaurante
aún llovía
y nos refugiamos
en los soportales
mientras los ciclistas
buscaban
su propio refugio
para la lluvia.

Y allí, bajo
las luces de neón,
mirando unos muebles de diseño,
imaginamos Copenhague
como el lugar al que volveríamos
cada vez que
Madrid
nos devorara.


2 comentarios:

  1. Me encantó Noemí, me gustan los poemas-historia....soy un adicto.
    Gracias por compartir.

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  2. Me encantó Noemí, me gustan los poemas-historia....soy un adicto.
    Gracias por compartir.

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