martes, 26 de mayo de 2015

La vida,
como la alquimia,
conlleva una necesidad
de secretismo.
Uno no puede airear
sus frustraciones
y fracasos
sin perder
        su fuerza ódica.

1 comentario:

  1. En efecto, la vida, al fin y al cabo, es una sucesión de desgracias y alegrías, donde las unas superan a las otras.

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