jueves, 5 de marzo de 2015



Vine hasta aquí
para quedarme,
aunque haya gente
que no me quiera.
Para envejecer con gracia,
para plegarme a un ritmo
más insistente
que la duda,
vencer antiguas
tentaciones.
Vine hasta aquí.
Procuro hacerle caso
a mi instinto,
seguir siendo curiosa,
y releer las rimas de Bécquer
de vez en cuando.
«Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas»[1],
mi querido Gustavo
que
cuando llegó a Madrid
solo había publicado
un soneto.
Yo ya no tengo dieciocho años
ni persigo la gloria literaria
(¿o sí?)
vi fracasar muchos proyectos
y solo vine hasta aquí
para quedarme,
ser diáfana,
ligera,
impalpable.






[1] Versos de Gustavo Adolfo Bécquer.

1 comentario:

  1. Me encantó el poema Noemí, me siento además identificado con él (y con el maestro Bécquer, por su romanticismo).
    Me uno a la idea de seguir siendo ligero, diáfano, y a seguir escribiendo contra viento y marea.
    Excelente poema y gracias por compartir.

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