martes, 3 de febrero de 2015



Buenos días,
mi pequeña ciudad,
aún seguimos
mirándonos
a los ojos.

¿Qué ruido es ese?

Nada,
solo febrero
cargado de frío,
tos y viento.

Buenos días,
mi ciudad de mar,
pronto nos
separaremos.

Ya no podrás verme
aquí sentada,
con estas ansias
de escapar.

Hay otra ciudad
que me espera
y me tiende su mano,
las dos sabemos
que nos echaremos
mucho de menos.

Somos iguales:
rubias, desheredadas,
esposas fieles
de esa ventana
que mira

al vacío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario