viernes, 1 de agosto de 2014

                                         Fotografía de David Yeste

Un rumor de siemprevivas
busca entre cajones amarillos y azules
horas alegres de otros años,
risas en memoria
de Santa Olalla.

Martirio, infierno y gloria
se abren paso
a través de la mañana.

Hoy soy un negro maniquí de sastre
buscando un brillo apagado
en la lluvia;
hoy soy una niña gitana,
herida en los labios,
perdida y encontrada,
encontrada y perdida,
entre un montón de taquillas iguales
cantando que el Amor
«es más poderoso que la vida»
mientras cierro los armarios
y guardo bien las llaves.

Que alguien custodie mis sueños
antes de que se asfixien
en mi despacho,
que alguien ponga en mi ventana
nieve partida
y vidrios de colores,
que alguien abra mis brazos
buscando mis hojas.

Alguien.


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