miércoles, 27 de agosto de 2014

Barcelona




Mi ciudad herida por mil aguaceros,
mi ciudad de cristal innumerable,
idéntica y distinta a la de siempre,
mujer y pájaro,
sigue buscando los restos
de la novena embarcación.

Mi ciudad que nunca me quiso,
mi ciudad que me despreció
por mis raíces,
las cosas de siempre siguen mal gobernadas,
las cosas de siempre no cambian.

Hija de la periferia,
de madre catalana y padre andaluz,
mi ciudad quiso marcarme
con la etiqueta de «charnega».

He amado cada rincón de mi ciudad,
sin esperar nunca
ser correspondida;
como un novio orgulloso y de clase alta
Barcelona me rechazó,
porque la burguesía catalana
(aceptémoslo ya)
es muy clasista.
Acaso como todas las burguesías.

Indiscutiblemente mi ciudad
no es para vivir en ella.
He aprendido a mirarla desde fuera
mientras mis dulces lugares de infancia
se abren de piernas
al turismo barato y de borrachera.

Porque Barcelona es capaz de amar a cualquiera
menos a los que viven en ella,
es una regla no escrita
que se aprende rápido
cuando paseas por La Rambla.

Mi ciudad herida por banderas y lenguas,
subhúmeda y septentrional,
mi ciudad en la que nunca nieva.

Mi ciudad me ha convertido
en un ser apátrida y desengañado,
demediada y partida en dos,
con dos lenguas y dos corazones,
mi ciudad que se pasa la vida
disfrazándose de otra,
forzando este juego de máscaras,
esta entelequia.

Nadie habla claro en mi ciudad
y yo estoy cansada de este
desdoblamiento.

La vida aquí es una especie
de ficción
con vistas al mar.

Sigo yendo a leer
al Parque de Joan Miró,
al pie del lago.
No llevo sombrero
y no vienen los pájaros a mí,
la incisión negra
es ya muy grande.

Mi ciudad desea
con este gran falo
salud y fuerza a los que llegan,
mi ciudad es una hipócrita
que me lleva mintiendo
toda la vida.

Cada día me pregunto
por qué no me marcho,
por qué no dejo
que los sueños de otros
se queden el mar
y busco un lugar
que no quiera etiquetarme,
y busco un lugar
donde no se me señale
con el dedo.
Ni a mí ni a mis hijas.

Espero, algún día,
encontrar las respuestas.
De momento, solo,
esta vaguedad.
De momento, solo,
los densos bueyes del agua.


2 comentarios:

  1. Me gustó mucho el final (además de algunos versos concretos, como el de "novio orgulloso y de clase alta".

    Bracias por compartirlo.
    Un saludo.

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  2. Comparto tus versos y el fondo de los mismos.
    Un abrazo y gracias por tu sinceridad.

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