sábado, 12 de julio de 2014


                                           Fotografía de David Yeste

Leyendo a Lorca en el metro
mi soledad tiene
un pequeño descanso.
Leyendo a Lorca.

Vienen altos caballos
y damas de triste porte
a decirme: “¡señora, No pase!
¡señora!”

Yo que hasta ayer era una niña,
yo que hasta ayer
escribía poemas en los balcones.

Leyendo a Lorca en el metro
mis desiertos tiemblan
y fluye por mis pechos
leche tibia.

Alguien me pregunta
qué hago allí, sin compañía,
tan sola
¡a estas horas!



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