viernes, 18 de julio de 2014


                                                      Fotografía David Yeste
Parece que fue ayer
y han pasado veinte años.

Veinte años atrás
yo era una muchacha
con un chaleco rojo
que escribía
los platos del día
en una pizarra.

Escribía con tiza blanca
«amanida verda» y
«esqueixada de bacallà»
y servía menús
a los feriantes de Plaza España
mientras pensaba
que todos mis caminos
se me escapaban.

El hecho de estar vivo
exige cambios,
y hoy nada tengo que ver
con esa muchacha
que buscaba llanuras
en las ensaladas.

No sé bien de qué hablo,
el paso del tiempo
es un ejercicio complicado.
La mañana me empuja a otro país
donde comen chili con carne
y tarta de manzana.

Y cada día presente
me dice que el pasado
jamás existió,
excepto cuando veo una pizarra
y vuelven a mí
los montes de plomo
que dibujaba

con tiza blanca.

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