martes, 6 de agosto de 2013





Hay familias que son una matriz de dos filas
como la mía.

Familias con permutaciones cíclicas:
hijos, hijas, hijastros, hijastras,
nuevos hermanos y alguna visita
a la consulta del psicólogo.

Puede parecer que el orden no importa:
hoy con mamá, mañana con papá;
pero si no sumas bien tu cariño
las heridas no cierran paréntesis.

Las carencias tampoco.
 
Hagas lo que hagas,
digas lo que digas,
pienses lo que pienses,
calcules lo que calcules:
siempre eres el malo,
el que pone límites,
el que menos les entiende.

No puedes quedar primero
y segundo a la vez;
se reduce el número de opciones
en cada paso,
en cada turno de vacaciones.

Con toda su complejidad
la familia, sea la que sea, lo es todo:
ningún  avance tecnológico
puede sustituirla.

Aunque nos quieran hacer creer,
a veces,
que sí.

3 comentarios:

  1. Doy fe de que las heridas no cierran paréntesis...

    A mí me da miedo afirmar, tal cual, que la familia lo es todo... porque si hago eso, me rompo. Y no quiero romperme.

    Te acabo de descubrir y estoy impresionada.

    Muchas gracias por escribir lo que yo no sé expresar.

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  2. Gracias por tus palabras, Blanca, me alegra que hayas llegado a mi poesía y espero que sigas ahí. No cuelgo poemas con mucha frecuencia: solo cuando creo que tengo algo que decir. Espero seguir encontrándote en esta pequeña ventana.

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  3. Gracias a ti, Noemí. Iré echándole un vistazo a tu bitácora, con tranquilidad y sosiego, que es como mejor se disfruta la poesía. Cuando te leí me sentí muy identificada y eso me gustó. No me suele pasar... Lo cotidiano esconde muchos poemas, muchas palabras con curvas prolongadas...

    Pdta. Lo de Blanca es un pseudónimo, :-) Me llamo Salomé. Los cuentos que escribo los vuelco a Historias y los poemas, a Pautas. Me escondo... la vergüenza y esas cosas. Gracias por tu cercanía, :D

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