viernes, 24 de mayo de 2013


Hace quince horas que leo.
Han entrado en mi vida un bardo
y un ragatalaniano.[1]
Hace quince horas que no como
y que no imagino Praga.
Esa bufanda que nunca te pones
y que ya no guarda tu olor
me recuerda tu ausencia.
Siempre hay más y más ausencia
que me conduce a escribir.
Hace quince horas que leo
y que mi realidad es más vivible.
Hace quince horas
que nada reclama mi egoísmo.





[1] Personaje de la trilogía Arena y Balas, escrita por Pablo Fidel Moncayo.

2 comentarios:

  1. El bardo susurrará dulces melodías
    para que duermas y te rías,
    comas y sueñes con tus bellas
    poesías.

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  2. Estas letras, de improviso, me sugieren que, quizá, en la ausencia de alguien se demuestre, de una forma sorprendente incluso, la sinceridad de un amor, más que en la presencia, que, al colmar los deseos propios de ciertos gestos, ciertas miradas y ciertas caricias, quizá no nos otorga la agridulce sensación de vacío que causa la ausencia.

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