lunes, 29 de abril de 2013


Sigo echándole azúcar a las fresas
como cuando era pequeña.
De niña también me gustaba
pasear en bici
y recortar muñecas.
Ahora me como las fresas con recelo:
pienso que ese azúcar me engorda demasiado.
Todo lo demás que me gustaba
ha cambiado.
Crecer es triste.
Mientras saboreo mi merienda,
en la radio hablan de la imputación de la infanta.
Algunas palabras como “desafecto”
se ahogan en mi tazón de fresas.
Sobre la mesa de mi cocina
la Marxa Nupcial de Salvat-Papasseit
me recuerda la luz que ya no tengo:

La terra només gira perquè jo sóc aquí i jo sóc un
PALLASSO qui agonitza[1]

La radio habla y habla.
Corrupción política, escándalos,
bancos sin liquidez,
escraches.

Si fuera joven huiría de aquí.





[1] Marxa Nupcial, Joan Salvat-Papasseit. 
L´irradiador del port i les gavines.

3 comentarios:

  1. ¿Huír? no es un buen comienzo y mucho menos un buen final. Quizás ¿cambiar de dirección? ¿o de sentido? ¿o de ambos?

    PD: Me encantan las fresas :-)

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  2. Por lo menos, siguen quedando las fresas, el azúcar y algunas cosas que nos recuerdan que, a pesar de los años, queda algo de lo que fuimos, que nuestra niña no se ha marchado del todo...

    Besitos

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  3. Me encanta enlazar imágenes y poesía; confío que esta primera entrega que he publicado en la muy triste serie retratos de España sea de tu agrado. Bucearé en el blog, una sola me sabe a poco. La cita de Marcha nupcial es sublime y el "crecer es triste" algo de lo al final muchas veces demasiado tarde te das cuenta. Aunque muchos tuvimos una adolescencia triste hicimos un paréntesis a cuya orilla nos devuelven ahora con furia las olas.
    http://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/05/09/retratos-de-espana-xxvii-fresas-salvajes-amargas/

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