jueves, 14 de febrero de 2013


No tuve éxito en mis empresas;
como Defoe, llegué a quebrar trece veces.
Convertí la vida en una búsqueda,
en acertijos de nueve sílabas;
peregriné, sucia y herida,
durante veintiocho años, dos meses
y diecinueve días.
La sintaxis del poema
me llevó a la bancarrota,
pequeña Alexandra Selkirk,
sombra de un eco, de un desahucio;
cuesta imaginar al caníbal
que me devoró,
al espía y al náufrago.
No puede tocarse una vida
como se toca un lirio;
palpar el ayer, el año pasado.
La pantera macho ya no me ronda
ni me persigue,
la caza ha terminado:
he entrado en la torre de mis temores,
he subido las escaleras del fracaso.
La persecución poética acabó.




1 comentario:

  1. a veces creo que no eres del todo consciente de lo que has hecho por los demás.Tu apoyo y ayuda, tus consejos..., nadie así fracasa, en todo caso fracasa quien no sabe verlo. salud. Felicidades y suerte

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