sábado, 29 de septiembre de 2012


Quiero ser pez y apátrida,
descubrir el Mediterráneo
en los tiempos de romance,
nadar por aguas desconocidas
y no sentir más mi búsqueda
ni esta larga seda
de autosuficiencia.
Quiero ser pez y náufrago:
Robinson niña, Robinson negra,
Robinson melva.
Sé que nunca encontraré mi playa,
aunque busque la vida entera,
tengo vacíos el corazón y la lengua;
extraviada entre dos mares,
sigo viva,
llena de amor y de cansancio,
de preguntas y quimeras.
No sé cuál es mi nación ni mi país
y lo peor de todo es
que no sé qué quiero dejar de ser.
Los gobiernos construyen trincheras
y los ciudadanos somos víctimas
de la información,
y yo soy pez y disidente:
busco océanos claros
que no sé dónde están
ni a dónde me llevarán
ni si acogerán a mis hijos.
Pez, pececillo, tiburón…
¡Qué suerte tienes tú
que ves el mundo
solo por dentro!

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