viernes, 18 de agosto de 2017

CATALUÑA, 17 DE AGOSTO DE 2017


GRITO HACIA BARCELONA

Pero la Ciudad Condal
dirá: amor, amor, amor,
al recordar este triste día
dirá: amor, amor, amor,
entre el dolor y la indignación;
dirá: paz, paz, paz,
aun con la presencia del caos y el miedo
vagando por sus calles
dirá: amor, amor, amor,
hasta que sus labios dejen de temblar,
hasta que regrese la normalidad.
Enemistémonos con la barbarie,
que la barbarie sea
nuestro único enemigo,
en los momentos críticos
son los buenos amigos
quienes comprenden el llanto.
Cataluña,
no estás sola,
no quieras estar sola:
llora el mundo entero contigo.





martes, 15 de agosto de 2017

LA MODESTIA



Para Paquita, porque es modesta y machadiana

Querido Antonio,
tú que has sido amigo de Alberti,
de León Felipe, de Carles Riba,
de Paul Verlaine y Oscar Wilde
no vas a entender esto tan triste
que tengo que contarte.

Algunas personas y algunas instituciones
en mi tierra
han perdido la modestia
y olvidaron lo que dijo Juan de Mairena
a sus jóvenes alumnos:

«por mucho que valga un hombre,
nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre».

Estudian quitarle tu nombre a una plaza,
así, como lo oyes:
confunden la cultura catalana
con la eliminación radical de todo lo español.
Creen que unos nombres valen más que otros.
Tú y yo (y muchos otros) tenemos
(según ellos) la peste negra.

¿Qué ha pasado? Te preguntarás
como me pregunto yo.

A ti, que Carles Riba te regaló un poema;
tú, que izaste la bandera republicana
en el Ayuntamiento de Segovia.

Tu pecado: escribir en español,
radiografiar los campos de Castilla,
dialogar con tu tiempo,
atreverte a escribir que

«el paleto perfecto es
el que no se asombra nunca de nada;
ni aún de su propia estupidez».

Por eso no te quieren (algunos) en mi tierra.

Tú que naciste en Sevilla,
tú que estudiaste en Madrid,
tú que cruzaste fronteras,
que viajaste varias veces a París.
Tú que pasaste por Soria y por Baeza,
tú que fuiste acogido en Valencia,
tú que tienes estatuas y bustos por toda España
eres rechazado aquí….

Me alegra que tu tumba esté en Colliure,
a salvo,
los franceses nunca renegarán de ti.

Querido Antonio,
en los últimos siete años
en mi tierra abril ya no florece
y en esta niebla permanente
algunos han perdido la capacidad de asombro
y han dejado de soñar caminos
de la tarde.

Querido Antonio,
yo no sería yo sin ti,
pero eso ellos no lo saben
o sí lo saben
y por eso quieren robarles
a los poetas futuros 
la posibilidad de recordarte.

Querido Antonio,
tú que como gran hombre que has sido
eres modesto y bondadoso,
perdónales por mí
porque yo no puedo.



lunes, 14 de agosto de 2017

LA CATALUÑA QUE YO DEFIENDO



La Cataluña que yo defiendo es bilingüe
lee a Ausiàs March y Jaime Gil de Biedma,
a Joanot Martorell y Francisco González Ledesma,
a Mercè Rodoreda y Ana María Matute,
a Ramon Llull y Eduardo Mendoza.
La Cataluña que yo defiendo
votaría «no» de forma contundente
a la independencia,
no sería una tierra
que se aparta de mí

y se pierde en la noche.

SAN JORGE Y EL DRAGÓN


Querido San Jorge, necesito que despiertes:
Hay un dragón enorme en el Parlamento catalán,
echa fuego por la boca
y no respeta las reglas del juego.

Querido San Jorge, tengo mucho miedo.
No tiene la mayoría de los votos
y, sin embargo, está intentando decidir
el futuro de millones de personas.

Querido San Jorge, ya sabes que los dragones
nada entienden de matemáticas
(ni de casi nada).

El dragón ha convertido el día a día
en un anfiteatro despedazado
—bien lo veo—;
es de verdad un monstruo oscuro
y desleal,
una serpiente antigua.

Ha traído consigo el Apocalipsis.

Querido San Jorge,
cuéntame cómo vencer al dragón
que yo solo tengo conmigo
mi poesía.

Si no llegas pronto a detenerle
Cataluña entera será un abismo marítimo.

Querido San Jorge,
Cataluña viu al cor d’ una petxina.














domingo, 13 de agosto de 2017

EL FUTURO



Recuerdo que hace casi treinta años
cuando estudiaba en Bachillerato
teníamos amenazas de bombas cada dos por tres
en el instituto.
Nos desalojaban
y nos quedábamos sentados en los bancos de
Plaza Cataluña,
mirándonos los pies.

Alguno de nosotros preguntaba,
¿tenéis miedo de que algún día sea verdad?
Nadie contestaba.
Éramos niños de colegio
y podían desalojarnos veinte veces al año
o más.
Yo hubiera preferido ir a clase tranquila,
aprender más,
no hacerme tantas preguntas.
Pero tocó lo que tocó.

Ahora, treinta años después,
no soy una colegiada asustada
y no pienso someterme a la misma amenaza:

Espero que el futuro no tenga piedad con vosotros.