viernes, 10 de agosto de 2018

HIPOTEXTO FRANKENSTEIN



Y escribes un poema cuyo hipotexto 
es la novela de Shelley, Frankenstein.
Y te gusta, no quedó mal, lo compartes en redes:
es un buen poema, con ambición literaria,
de esos que pueden helar la sangre un segundo,
un segundo nada más.

Alguien de tu familia lo lee, te llama, se preocupa por ti,
tú que estás a punto de salir para una boda.
Te pregunta si estás bien, qué tal las vacaciones.
A todo el mundo le interesan mucho las vacaciones.
Le dices que estás bien, que fuiste a Carboneras,
Tarragona, Barcelona, Madrid, Cádiz,
Madrid de nuevo. Sí, todo eso en coche. 
No, no fuiste al extranjero. No te apetecía,
querías quedarte en casa y escribir poesía.

Y es entonces cuando tu familiar te cuenta que ha leído tu poema,
te dice que es extraño, que no lo entiende, 
vuelve a preguntarte si estás bien.
Tú le aclaras que tu poema es un hipertexto,
que parte de la novela de Shelley, Frankenstein,
como hipotexto, que querías hablar del mito del nacimiento,
de la soledad, de la rabia más salvaje que el ser humano
pueda imaginarse. Eso querías tú, o Shelley,
da igual, porque tu poema es solo un hipertexto,
según Genette.

Y la conversación se vuelve extraña, 
porque no te gusta hablar de tus poemas, te gusta escribirlos,
y sientes ganas de gritar:

«yo no soy el Frankesteinde Shelley,
no soy el Satán de Milton, no soy Prometeo,
no soy el poema, el poema no soy yo,
usted, querido lector mío, no conoce mis crímenes
ni mis desventuras».

Pero te callas y te despides, le aclaras una vez más que estás bien,
tus poemas siempre preocuparon mucho a quien no los entendía.
Y un buen amigo te escribe y exclama:

¡me encantó tu poema, me pareció un milagro!

Y tú le confiesas: parte de Frankensteincomo hipotexto
y él entiende, porque tu amigo es poeta
y hace las cosas que tú haces, muchas veces,
y te comprende, como no puede comprenderte el resto del mundo,
que ha dejado de escribir poemas sobre páginas en blanco.

Y tu amigo interpreta tus versos con buena voluntad
y tu vanidad creadora revive un poco
y la vida te parece un poco más hermosa,
ahora que te has esforzado por llegar a alguna conclusión.

Y el verano termina y solo has escrito un poema,
un solo poema en medio de este calor infernal,
pero al menos tu poema causó en ti un gran impacto
y fue capaz de hilvanar tus pensamientos con coherencia.

Te dominaba la furia y utilizaste Frankensteincomo hipotexto,
no encontraste un ejemplo mejor porque el dolor era muy grande.

TUS PIES DESNUDOS EN LA PLAYA DE VILADECANS



Tus pies desnudos sobre la arena blanca
se dejan acariciar por el agua,
tus pies desnudos sobre nuestra arena blanca
se dejan acariciar por nuestra playa
y saludan a Lola.

Tus pies desnudos, eterno masculino,
que a veces piensan en escapar.
Frente a ellos rompen las olas.

Y es tan difícil de amar esta playa,
y es tan difícil de entender este lugar,
y son tan difíciles de acariciar tus pies huidizos,
y es tan difícil de soportar este oscuro verano,
y hay sangre en mi bañador pero no la ves,
y qué blanca está mi playa y cómo invita al sueño,
y Lola no se marcha, tiene los ojos muy abiertos
y nos mira, siempre nos mira.

Ojalá pudiéramos salir de este laberinto ahora mismo tú y yo,
sin consecuencias, y dejar a Lola dentro,
con el monstruo de Shelley 
para que sea ella quien lo alimente y no nosotros.

Tus pies desnudos sobre la arena blanca,
mi pequeña caja de plata, mi Amour Fou,
mi rey solemne y sombrío, mi herida, mi tristeza,
mi conversación y mi dedicatoria,
mi Romeo nocturno, mi serie negra,
mi huida a Egipto y mi desembarco griego.

Tus pies desnudos sobre la arena blanca
a veces me mienten y a veces me besan
y besos y mentiras conviven con el agua,
con la religión, con la poesía, con el ruido de este mundo,
con algas, medusas y cuerpos extraños,
¡qué hermosos son tus pies, qué encantadores!
Amo tus pies compasivos y misericordiosos
y también los temo,
con todas mis fuerzas hago las dos cosas
mientras me despido de Lola;
Lola que se aparece todos los veranos
como un cadáver en un Ford,
Lola agredida, Lola casada, Lola la Loca,
Lola y los policías, siempre Lola,
Lola por todas partes
como un juez sabio que instruye a su pueblo,
la terrible Lola, que siempre nos ofrece
su hospitalidad en verano.

Tus pies desnudos sobre la arena blanca,
tan cerca y tan lejos de mis pies,
comprendiendo que ningún hombre ni ninguna mujer
lo pueden todo: ni siquiera nosotros.

lunes, 2 de julio de 2018

EL CIELO DEL URBAN

Qué bonito es darse besos por la calle
entre las luces del hotel Palace
y las de la fuente de Neptuno,
entre los árboles de Madrid
y su horizonte abierto,
paseando por la plaza de la Lealtad.

Darse besos, besarse mucho,
besos que digan «te sigo queriendo»,
«todo está perdonado»,
«cuídate mucho».

Qué bonito es besarse en verano,
besos y flores, besos y pájaros,
besos que suceden caminando.

Besos con ojos abiertos,
besos con ojos cerrados,
besarse a cualquier edad,
en cualquier momento,
en las horas azules y en las grises,
mientras el viento tensa los puentes,
en las azoteas de Madrid,
en todas sus terrazas,
en el cielo del Urban.

Besos al caer la tarde,
besos entre sillones, tumbonas y veladores,
besos con sabor a quinoa,
besos como sonámbulos que caminan,
que pasean por San Jerónimo,
besos anchos, suaves
como el lomo de las nubes,
besos a deshoras,
besos que hacen milagros.
Madrid es la ciudad de los besos,
Madrid tiene su lenguaje.




lunes, 25 de junio de 2018

SERENIDAD

En mis cuadernos de poemas
en mi pupitre de universidad
en la hierba que se mantuvo verde
escribo tu nombre.

En la sonrisa de mi hija
en la mirada de la gente que no entiende
en la mañana y en la noche
escribo tu nombre.

En la costa catalana
en la sierra de Collserola
del vestíbulo al cielo
escribo tu nombre.

En el tiempo aplazado
en todo lo que amé y en lo que perdí
en el peso de la memoria
escribo tu nombre.

En los recuerdos de una vida
en las gaviotas que llevo a mis espaldas
en el silencio y en las preguntas
escribo tu nombre.

En el desgaste de las hojas
en el frío de la disputa
en las tormentas del mes de junio
escribo tu nombre.

En este verano extraño
en este olor que se percibe
en los recuerdos familiares
escribo tu nombre.

En el sueño y en la hoguera
en la lluvia en la lluvia en la lluvia
en esta niebla que nos ciega
escribo tu nombre.

Porque creo que una palabra
puede cambiar las cosas
creo en las segundas oportunidades
desbórdate, serenidad.